martes, 26 de febrero de 2013

El día que acabó la crisis


Un artículo de  CONCHA CABALLERO publicado en el Pais el 18 ENE 2013, cuya lectura desde aquí recomendamos: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/01/18/andalucia/1358541477_909155.html

Cuando termine la recesión habremos perdido 30 años en derechos y salarios


Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.



Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.


Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.


Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.


Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.


Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.


Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.


De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

2 comentarios:

  1. Contra documentos falaces convertidos en cadenas

    Estos documentos, tan bien escritos, son peligrosos, porque podrían contener unos presupuestos y unas conclusiones completamente falsas, pero la forma les da una apariencia de sinceridad que pueden arrastrar a muchas personas a un gran disparate.

    “El día que acabó la crisis” no va a llegar nunca porque las crisis raras veces se resuelven por si mismas; las crisis suelen terminar en destrucción y guerra, que es la “salida natural” o “solución trivial”.

    El artículo parte de un supuesto que normalmente no sucede nunca, para sacar conclusiones, como si hubiera sucedido ya, y eso es el colmo de la demagogia. “Un buen día -presupone- del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la
    crisis ha terminado”. Eso no va a suceder; por tanto invalida todo lo demás.

    Los alumnos no se vana a hacinar en las aulas porque “LA SOCIEDAD” necesita más especialistas y más personal cualificado, nuevos puestos de trabajo, más creativos y menos automáticos.

    En cambio, “LA SOCIEDAD” si va a expulsar de las fábricas y de las empresas muchos empleados que realicen trabajo mecánico, y los va a reemplazar por máquinas, generando más paro, pero más necesidad de control y supervisión.

    A “LA SOCIEDAD” le trae sin cuidado que la “SALUD” se compre, se venda, se pague, sea gratuita o altruista, pero si le interesa tener unos ciudadanos “saludables” y “sanos” al menor coste posible y con la mayor calidad.

    Como tampoco le preocupa a “NUESTRA SOCIEDAD” que los ciudadanos sean millonarios o estén en la ruina, pero si que haya un nivel medio de riqueza creciente y una distribución equitativa de los recursos evitando la pobreza extrema, tanto como la acaparación (con inmovilización) de recursos. En cambio, “LA SOCIEDAD” si va a expulsar de las fábricas y de las empresas mucho personal que realice trabajo mecánico y lo va a reemplazar por máquinas, generando más paro, pero más necesidad de control y supervisión.

    A “LA SOCIEDAD” le trae sin cuidado que la “SALUD” se compre, se venda, se pague, sea gratuita o altruista, pero sí le interesa tener unos ciudadanos “saludables” y “sanos” al menor coste posible y con la mayor calidad.

    Como tampoco le preocupa a “NUESTRA SOCIEDAD” que los ciudadanos sean millonarios o estén en la ruina, pero si que haya un nivel medio de riqueza creciente y una distribución equitativa de los recursos evitando la pobreza extrema, tanto como la acaparación (con inmovilización) de recursos.

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  2. Sr. Adrian Jesus Garcia Jimenez, ... y Usted, quien es para afirmar la conclusion de los lectores del Articulo en cuestion? No estara' Usted predeciendo con demagogia lo que, todavia, no ha sucedido? Usted habla en nombre de una "SOCIEDAD" siendo Usted un individuo,... pues mas se debe temer textos categoricos futuristas de opinion unica generalizada como el tuyo que de un texto que analiza pierdas reales ( trabajo y derechos, moradia, jubilacion, educacion, Salud, Ayuda Social, Justicia, etc....) en una Crisis Financera basada en la irresponsabilidad y imcompetencia Politica y la inlimitada avaricia Bancaria que estamos vivenciando y se puede comprobar el empobrecimento en varias camadas sociales o el Senor, tambien, nega esos echos?... pues, es logico que todo eso tendra sus consecuencias...o no? Que Pais o Sociedad podra crecer con un trabajo precario, temporal, un salario de esclavo, sin derechos, sin educacion, salud y justicia? Por curiosidad, de que "SOCIEDAD" habla Usted?

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